Comandos civiles: antecedente directo de la Triple A – Por Ricardo Marconi

📜 El Rompecabezas de la Muerte en Rosario – Por Ricardo Marconi

Comandos civiles: antecedente directo de la Triple A

 

Analistas políticos e historiadores han coincidido en que la formación de los primeros grupos guerrilleros, en la década del 50 en nuestro país, fue la resultante de un mecanismo de resistencia ante gobiernos dictatoriales que merece ser expuesta para borrar, de plano, muchos preconceptos respecto de su armado celular y secreto.

No son pocos los estudiosos que estimaron que los Comandos Civiles fueron los antecedentes directos de la criminal Triple A y que las patotas de la época de la Junta Militar se armaron para decidir el secuestro, tortura y muerte, así como la desaparición orgánica o inorgánica de personas.

El pergaminense Aldo Duzdevich, nacido en 1955, -quien se desempeñó como periodista, escritor, político y exguerrillero, integrante de Montoneros-, afirmó que el modelo más cercano nació con los “maquis”, esto es una guerrilla urbana francesa que se enfrentó al ejército alemán para sacarse de encima a los nazis que ocupaban territorialmente Francia.

Duzdevich se separó de Montoneros para formar la Juventud Peronista Lealtad. Fue concejal y diputado provincial en Neuquén, a la vez que escribió libros de investigación histórica en 2015 y 2019.

En Argentina los “Comandos Civiles”, se veían a sí mismos como la avanzada de la revolución y su propósito fundamental no era otro que el de incitar al ejército argentino a sublevarse contra el gobierno peronista.

La justicia nacional determinó, luego de realizadas investigaciones preliminares, el objetivo básico alterar el orden público mediante atentados a través de la existencia de 3 grupos armados. Los atentados tenían como finalidad, entre otras, eliminar físicamente a Juan Domingo Perón, al ministro de Ejército y a varios jefes de unidades militares.

 

Una reunión decisiva

En la jefatura de la Policía Federal, en el punto máximo de tensión política existente, el jefe de la Policía Federal, inspector general Miguel Gamboa, a la que asistieron el ministro de Interior y Justicia, Oscar Albrieu; el juez nacional especial en lo Penal, Miguel J. Rivas Argüello y el jefe de Informaciones del Estado, general Carlos Jáuregui y su ayudante, el capitán Jorge González Anaya.

A ellos se agregaron el capitán de Aviación, de apellido Palacios y el titular del Servicio de Informaciones del ejército, teniente coronel Jorge Osinde.

Era evidente que en el cónclave estaban por producirse acontecimientos excepcionales y los periodistas no fueron informados sobre las deliberaciones, a las que también habían sido convocados directores de investigaciones, seguridad y de los comandos militares.

Concluida la reunión, los periodistas que se hallaban cubriendo los sucesos advirtieron que salían del Departamento de Policía numerosos grupos que se dirigieron, en su mayoría, a zonas del Gran Buenos aires para concretar allanamientos y probables detenciones.

Los movimientos gubernamentales se producían a partir del homicidio del agente Lino Barrionuevo y de atentados perpetrados contra autoridades y diversos templos de la capital y del Gran Buenos Aires.

En los primeros allanamientos, la Policía Federal detuvo a los cabecillas, así como a civiles que tenían en su poder armas, las que fueron secuestradas junto a elementos materiales de diferente tenor que permitían comprobar sus actividades delictivas.

Los procedimientos permitieron la detención de personas que admitieron su responsabilidad en un plan calificado de “terrorista”, listo para estallar en un máximo de 48 horas.

 

El accionar de los comandos en Buenos Aires

Las indagaciones  permitieron presuponer la participación  de partidos políticos, militantes católicos y nacionalistas organizados en células  subversivas para atacar, de manera sincronizada, el sistema de comunicaciones, emisoras de radio, el sistema eléctrico y de agua potable, las seccionales policiales, el local de la central de la Confederación General del Trabajo y hasta guarniciones militares para producir un efecto de terror en la población, utilizando diversos medios de transporte y armas.

Iban a actuar estudiantes que se dedicaban a amenazar en las aulas universitarias y secundarias, mientras que otros grupos tenían la misión de imprimir panfletos y diseminar rumores para sugestionar a la población, incluso realizando manifestaciones relámpago.

 

Depósitos de armas

Había trascendido la información que uno de los depósitos de armas se hallaba en un colegio religioso del Gran Buenos Aires, siendo detenido su responsable- El mismo señaló que “conocía a los que vendían armas a bajo precio”, a la vez que afirmó que eran “civiles y militares quienes debían proveerse de armamento y utilizarlo, mientras que los sacerdotes los ayudarían con sus oraciones”.

Los documentos secuestrados en el procedimiento del instituto educativo estaban escritos en clave y en ellos se exponían las tareas diferenciadas de los 3 grupos. Uno de ellos estaba encabezado por Reinaldo Salvador Tettamanti, capitán de navío retirado, quien estaba en contacto permanente con el colegio religioso Máximo de San Miguel, fundamentalmente con los sacerdotes Roberto José Eire, José Sánchez Guerra y Atilio Rivier, quienes –paralelamente-, estaban haciendo un curso de teología superior.

Tettamanti tenía a su cargo la adquisición de armas y el grupo, además, debía derribar postes telefónicos para incomunicar a la ciudad.

El segundo grupo lo dirigía Ricardo Mario Rafael Coppa Oliver, argentino, de 22 años, soltero, soldado conscripto en la Dirección de Comunicaciones y estudiante de Derecho. Era uno de los “cerebros” de la operación planeada al que sólo le faltaban 4 materias para recibirse de abogado.

Tenía a su cargo a numerosos estudiantes de abogacía que había captado y, también, tenía contacto con un tal Urtubey, que permanecía prófugo al momento de los procedimientos policiales.

También Coppa Oliver se contactaba con Andrés Alfredo Cornejo, que terminó detenido. Ellos formaban la célula “católica Nacionalista”, conformada, asimismo, con Aníbal Ruiz Moreno (hijo); Jorge Osvaldo Francisco Orús, Eduardo Adolfo Canclini, Raúl Horacio Narváez, Enzo Ramírez y otro individuo de apellido Barboza. En ese grupo, los de menor edad, eran los encargados de panfletear y de más años fueron entrenados en el uso de armas.

El tercer grupo incitaba a los jóvenes a formar parte de la “Resistencia Civil” y a distribuir panfletos, a la vez que se los utilizaba para que invitaran a los jóvenes a sumarse al ausentismo escolar y laboral.

El grupo referido abogaba por que no se compraran diarios, no se concurriera a los cines y a no comprar mercaderías que no fueran esenciales, destacándose en esta célula una mujer: Sara Angélica Makintech, de 43 años, domiciliada en Córdoba 1807, donde se secuestraron globos que se utilizaban para el lanzamiento de volantes en zona céntrica de la ciudad, entre las 17 y las 19, mayormente en la Plaza de Mayo. Los globos, ya en el aire, estallaban y dejaban caer panfletos que incitaban a la rebelión.

Por otra parte, autoridades de la seccional 19ª. Detuvieron en la avenida Quintana y 20 de junio a menores que se encontraban en un jeep, el que luego se comprobó era propiedad de Mariano Castex, patente 355.064, de la provincia de Buenos Aires.

En el vehículo se hallaron 12 armas largas de distintos calibres y los apresados terminaron admitiendo su responsabilidad en los hechos relatados en esta columna.

 

Los Comandos Civiles en Córdoba

Las milicias, en la provincia de Córdoba tenían en su seno lazos antiperonistas que cumplían la función específica de proveer armas, instrucción militar y conseguir explosivos, siendo los mismos provenientes de sectores del radicalismo, conservadores, demócratas progresistas, demócratas cristianos, socialistas, izquierdistas, nacionalistas católicos y jóvenes católicos.

La extracción económica era de la capa social más favorecida de la clase media y estudiantes universitarios que tuvieron la oportunidad de acceder a las universidades, los que comenzaron a actuar entre junio y setiembre de 1955, tras agruparse a fines de 1954.

 

Grupos celulares y secretos de guerrilleros

La composición de los grupos era celular y secreta y había un responsable cada 10 o 20 militantes. Utilizaban nombres falsos, un sistema de citas, casas operativas, imprentas clandestinas y hasta recibían instrucción militar algo más que básica, casi un calco operativo de lo que se vivió a partir de 1975 con la subversión.

En principio, se dedicaron de lleno a armar campañas de propaganda con impresión de volantes que distribuían manualmente a través de redes de militantes. Con el correr del tiempo comenzaron a custodiar templos y a conformar una especie de fuerza de choque para enfrentar a manifestantes.

Un grupo específico realizaba atentados a unidades básicas justicialistas y en locales sindicales y atentaron, al menos, contra una docena de policías, tres de los cuales fueron asesinados.

Fueron sindicados como jefes de los comandos de Buenos Aires el capitán Walter Viader, el ingeniero Carlos Burundarena, Juan Francisco Guevara, Renato Benzacón, Darío Hermida, Adolfo Sánchez Zinny, Edgardo García Pulo, Francisco Olmedo y Raúl Puigbó.

Otros participantes resultaron ser Francisco Trusso, Mariano Grondona, Mariano Castex (h), David Michel Torino, Emilio De Vedia y Mitre, Augusto Rodríguez Larreta, Mario De las Carreras, Emilio Posse, Eduardo Madero Lanusse, Reinaldo Tettamanti, Alejandro Astiz, Roberto Etchepareborda, Menéndez Behety, Rodolfo Urtubey y Luis María Pueyrredón[1].

 

Actos de sabotaje

Realizaron, para ser más exactos los Comandos Civiles, acciones de sabotaje en once plantas transmisoras de radio y determinados grupos tenían órdenes de asesinar a Juan Domingo Perón.

Ya en 1946, dirigentes de la Sociedad Rural y del radicalismo correntino habían planificado un atentado contra la vida de Perón en una visita a esa provincia, llegando a ser abortado y, posteriormente, cometieron un acto terrorista de envergadura en 1953.

Previamente, en enero de 1952, la policía abortó un complot liderado por el coronel ® José Francisco Suárez, quien planificó atacar con camiones blindados la residencia presidencial de Libertado y Tagle.

 

Atentado terrorista

El 15 de abril de 1953 tuvo lugar el primer atentado terrorista contra la población civil y entre el 16 y el 17 de octubre de 1953 y fueron detenidos Mariano N. Castex, Hernán E. Blackley, Gastón García Miramon, Raúl A. Jorsiomo, Lorenzo Blanco, Emilio Allende Posse e Isidoro Martínez Castro, logrando fugarse Diego Muñiz Barreto.

Inspirados en la “Operación Antropoide” -la ejecución del jerarca nazi Heydrich en Praga-, planificaban matar a Perón con un jeep cargado de explosivos. Por la edad de los participantes la prensa la bautizó “Operación Bebé”.

 

El año de las iglesias incendiadas 

Florencio José Arnaudo escribió El año en que quemaron las iglesias. Fue un relato sobre su participación en los Comandos Civiles. Los Comandos Civiles –seis solteros y universitarios-, se juntaban en el Café Paulista de Corrientes y Pueyrredón.

Transcribo algunos párrafos de su libro que pintan el tono de época: “Nos encontramos en el café Paulista de Corrientes y Pueyrredón. Creo que éramos seis, todos solteros, universitarios, y la mayoría ex compañeros de Acción Católica. (…) Juntamos dos mesas en un punto aislado del resto”.

“Comenzábamos a tomar las primeras precauciones. Quizás lo hacíamos para sentirnos más importantes. No dejaba de tener su encanto eso de ser señalados por Perón como enemigos de un régimen al que se calificaba de dictatorial”, señalaba Arnaudo en otro párrafo.

Luego de la clausura del diario católico El Pueblo -en enero del 55-, el grupo de Arnaudo se lanzó de lleno a lo que se conoció como el “panfletismo”. Lo relata así: “Llegamos a la conclusión que era necesario iniciar una campaña de volantes clandestinos, después de la clausura de El Pueblo no nos quedaba otra forma de hacer conocer la verdad. Había que conseguir varios mimeógrafos para imprimir el mayor número de ejemplares”. Se le dio forma de hoja periódica y se le puso el nombre Verdad. De la redacción se encargaban Emilio Mignone, Horacio Storni y José Miguens. De la impresión, “se había ocupado quien llegaría a ser el panfletista máximo, el rey del mimeógrafo clandestino: el hermano Septimio Walsh.” Agrega que “tuvo destacadísima actuación en la campaña panfletista y en la coordinación de los comandos civiles católicos, cuya conducción asumió espontáneamente”.

Rodolfo Walsh, periodista, escritor y militante montonero. Fue asesinado el 25/03/1977 mientras distribuía las primeras copias de la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar en buzones de la ciudad de Buenos Aires (Foto perio.unlp.edu.ar)

El Hermano Marista Septimio Walsh era primo de Carlos y Rodolfo Walsh. El capitán de Navío Carlos Walsh participó como aviador en el combate contra las tropas leales. Rodolfo Walsh, desde las páginas de la revista Leoplan, también apoyó el golpe contra Perón, según Arnaudo.

 

 

 

Confesión de parte…

En una entrevista, en el 2005, José Arnaudo confesó: “Yo pensaba que, si mataba a Perón, igual me iba al cielo. Según la teoría del magnicidio de Santo Tomás de Aquino, estábamos dispuestos al tiranicidio y liquidar a Perón. Debo confesar que no me escandaliza la cita. En 1970, la misma teoría de Santo Tomás, la pusieron en práctica Fernando Abal Medina y Mario Firmenich al fusilar a Pedro Eugenio Aramburu”.

La Policía Federal detuvo a los cabecillas, así como a grupos de civiles en cuyo poder se secuestraron armas, panfletos y comprobantes de sus ilícitos.

 

 

 

[1] Los señalados en negritas fueron muy conocidos con el correr de los años.

————————————–

*Ricardo Marconi es Licenciado en Periodismo y Posgrado en Comunicación Política

Foto: Desfile. Los jóvenes universitarios soñaban con su propia “liberación de París”, pero por Avenida de Mayo. Aquí, en el golpe del 55. Ya tenían armas desde dos años antes. CEDOC

Viene de acá: El día que atacaron la CGT de Rosario

Continúa aquí: La “grieta” de la Revolución de Mayo

🙋‍♂️Resumen Sesión 11/08/2022
(1/3)

.Con 6 horas y media de retraso comenzó la Sesión, quizás de las más trascendentes del año legislativo
.Dos temas preponderantes: la Ordenanza sobre prevención del lavado y las quemas de las islas
En la Sesión del Concejo de Rosario se aprobó:

. Resolver constituirse como querellante en las causas Nº 840/20 FPA y Nº 6507/22 FPA - Incendios en Alto Delta del Río Paraná (Labor Parlamentaria)
En la Sesión del Concejo de Rosario se aprobó:

. Cumplir la Ord 10.082 e informar sobre los permisos para desarrollo de actividades en las islas ( @NormaLopezSF)
En la Sesión del Concejo de Rosario se aprobó:

. Gestionar ante las cámaras legislativas del Congreso de la Nación para la modificación del Art 20 de la ley 25.246 (Miguel Tessandori)
En la Sesión del Concejo de Rosario se aprobó:

. Expresar su profundo rechazo a la utilización de acciones extorsivas y violentas y manifestar apoyo a "Razzini Materiales SRL, Razzini Industrial SRL y La Virginia SA” ( @fabriziofiatti)
En la Sesión del Concejo de Rosario se aprobó:

. Elaborar un protocolo de actuación institucional y recomendación a la población sobre calidad de aire ( @SusanaRueda)

Resumen Comisiones 09/08/2022

💰 Presupuesto y Hacienda Presidenta Daniela León Aldo Poy, Mónica Ferrero y Nadia Amalevi Ausentes Fabrizio Fiatti, Marina Magnani y Pedro Salinas 🆗...

Resumen Comisiones 08/08/2022

🚖 Servicios Públicos Concedidos Presidenta Verónica Irizar Carlos Cardozo, Ciro Seisas, Mónica Ferrero, Pedro Salinas, Silvana Teisa y Susana Rueda 🆗 Pedido...

Incendio en las islas: Norma López cargó contra la Justicia Federal de Entre Ríos

♻️ La concejala Norma López recordó que se han presentado pruebas suficientes para que la Justicia actúe y detenga...